Caroline: el blog espacial

De cómo conseguir el coche de tus sueños

Recientemente, paseando por la galaxia, nos dimos cuenta de una cosa muy curiosa, y es que el universo te maneja un poco, ¿no?

 

Quiero decir, a ver, que tú quieres ir a la formación estelar N415 porque necesitas comprar huevos de Ser Mitológico Random 1 para hacerte un revuelto de acelgas terrestres. Y quieres esos huevos porque los probaste en el pasado ciclo lunar de la Tierra en una taberna de por allí, que no te acuerdas ni el nombre, pero que te gustaron como sabían con las acelgas. Y nada, le tiras para allá.

 

Pues el cosmos tiene esa cosa curiosa, ¿no? Que mientras tú ibas a por los huevos de Ser Mitológico Random 1, de repente se abre un agujero de gusano y te lleva a otro punto del universo totalmente distinto. Que ya no sabes ni donde estás ni qué querías cenar. Pero oye, lo reconoces.

Ya habías estado antes en esa galaxia y aquí no tienen huevos de esos que querías pero a lo mejor puedes comprarte un coche a un precio asequible. ¿Que no querías comprarte un coche? Bueno pero, ¿y esta oferta? Sabes que en otras galaxias no la tienen, ¿eh?

 

Total que te compras el coche. Y ahora tienes un cochazo. Y a lo mejor te quedas un ratito en esta galaxia que se está muy bien y hay una familia muy buena.

 

Pues eso. Caroline y yo estamos creando una nueva ruta espacial para ver si podemos llegar otra vez aquí cuando vaguemos sin rumbo por el cosmos y nos apetezca otro coche. O lo que sea.

 

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Y fíjate que yo no había pensado en un descapotable rojo nunca y aquí estamos. Qué bonito amanecer tiene la Tierra siempre, Caroline.

 

 

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Caroline: el blog espacial

En el hogar (3º Fiesta Real del Frío)

Viajar por el espacio es muy solitario. Siempre lo he sabido. Lo aprendí muy pronto desde que supe que tenía una nave y ninguna opción para escoger…

No puedo decir que no me guste, todo es intenso.

Y está Caroline.

 

Y las estrellas. Las que siempre están ahí brillando.

 

En mis viajes, y antes de que Caroline me quite el mando, voy descubriendo sitios brillantes en los que me siento segura. Y a pesar de que en el espacio las cosas inhóspitas son la Ley que Todo lo Gobierna, tengo que decir que hoy tengo donde hospedarme.

 

Es un sistema confortable que huele a vela. Está plagado de luces preciosas, ilusiones y deseos.

Un sistema lleno de canela y también de grietas.

Las grietas se ven porque hay mucha luz. Así que guay.

 

Voy a quedarme en este sistema calentito hasta que terminen las Reales Fiestas del Frío. Algún día tendré que irme, claro, el espacio no se explora solo. Pero procuraré que este sistema siga brillando como los otros cuando intente regresar.

 

Lo deseo con todas mis fuerzas hoy: en la noche de los Reyes Mágicos del Planeta Natal.

 

Vamos Caroline, creo que ya te toca conducir un poco a tí, ¿no?

 

No te preocupes que el abismo no nos espera aún.

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Selfie rutinario en el Cosmos. Vaya ojeras, chica.
Caroline: el blog espacial

Dentro de BAINI – Brecha Ancestral Iluminada No Identificada (2º Fiesta Real del Frío)

Ancestral.

Eso quiere decir que lleva mucho tiempo ahí. Iluminada es que se ve, pongas donde te pongas.

No identificada…

Todo el mundo sabe que más allá de los confines conocidos de Nuestro Universo, no se debe toquetear mucho.

La BAINI por dentro era azul. Y malva. Pero también era negra a la vez. Muy negra.

Aunque brille por fuera, por dentro es todo basura interestelar.

No identificada…

Una vez dentro, como en toda buena trama de manual, había que ir a por la llave. Todo el mundo lo sabe, ¿no? Siempre hay un tesoro y ese tesoro es una llave para seguir abriendo puertas, seguir caminando…

Todo el mundo parece saberlo casi todo. Pero yo no sabía que las BAINIS tenían entidad propia.

Un señor muy oscuro con un tono de voz en si bemol, muy por debajo de las notas que un ser humano puede percibir, me habló desde lo más intrincado de la Brecha.

La Brecha No Identificada…

—¿Qué has venido a buscar aquí?

—La llave.

La verdad es que mi voz no sonó nada segura porque es que no lo estaba, aún así algunos azulejos del pasado se cayeron cosmos abajo partiéndose en mil partículas de nada en absoluto.

La criatura, fuese lo que fuese, mantuvo su distancia antes de contestar solemnemente:

—No hay ninguna llave para ti. Esta no es tu brecha, no puedes hacer nada aquí dentro.

Miré al vacío, confusa. Bien es sabido por esta galaxia que no está muy bien contestar a las cosas no identificadas, y mientras en el silencio me retiraba, me di cuenta de lo siguiente:

1º No está bien invadir BAINIS ajenas.

2º Tampoco está bien pedir las llaves de las BAINIS ajenas.

3º Que hambre de unas buenas patatas fritas en el Cosmo King, ¿no?

Al salir de la BAINI me puse un poco triste la verdad, porque desapareció.

Un día paseas por un super cinturón de asteroides, ves una preciosa anomalía cósmica y segundos más tardes, ¡pom! Te arroja al espacio de nuevo sin nada más que desolación.

Pero bueno, supongo que os ha pasado, ¿no?

En fin, antes de que desapareciera por completo esa bruma tan dolorosa, vi a lo lejos mis estrellas favoritas que dan abrazos: ASG, al fondo con sus destellos plateados y azulados cual princesa de la Galaxia Saturnálica, a la tímida O brillando en uno de los límites de los confines helados con su resplandor suave y verde y a JFJOJBK que centelleaba con fuerza cerca del algún centro.

Eran familia. Y su amor estaba atravesando a punta de luz todo el fondo de microondas para llegar hasta mi.

Las estrellas también se morían, sí. Pero por mucho tiempo estas iban a estar ahí. Lejos o cerca. Pero estaban girando.

Girando a través de toda la galaxia que mueve nuestros pasos.

Así que más tranquila, continué mi camino hacia el Final de las Fiestas del Frío.

No para todas las puertas hace falta una llave, la verdad.

Algunas puertas te las abren otras personas… o extraterrestres, mientras se celebra el escandaloso Año Nuevo Terrestre.

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Chica, ¿que quieres que te diga? No siempre se pueden hacer las cosas bien.
Caroline: el blog espacial

La Ruta de la Navidad (1º Fiesta Real del Frío)

Os voy a contar una historia. Bueno, es como una especie de anécdota, no sé. Me pasó hace unos días, en un viaje que suelo hacer cada año, en esta fecha. Resulta que en las Reales Fiestas del Frío, tengo una ruta galáctica que recorrer. Todos los años es la misma: paso del planeta A al B, giro interestelar evitando un cinturón de asteroides y ruta directa hacia un agujero de gusano que nos conecta a la nave nodriza directamente con todas las rutas realizadas en cada año terrestre y segundo interestelar.

En este recorrido me paro en cada hogar a recoger un puñadito de ilusiones, otro tanto de sueños y algún que otro drama. El drama es como el carbón en la Tierra, solo que no es de los niños que se portan mal, si no de los niños con los cuales se han portado mal y ahora esos niños se portan mal también. La vida en la galaxia, compañeros.

El asunto en cuestión es que me desvié. ¿Que por qué? Pues mira porque hay turbulencias que me hacían sentir tan mal en ese camino cada año que allá por el verano terrestre decidimos cambiar la ruta Caroline y yo. Nos sentamos con nuestros buenos planos de lo que conocemos en todo el fondo de microondas y adelante con el plan.

Entonces claro, ahora la ruta de cada año era completamente diferente: paso del planeta A al B y cuidado ahora porque tenemos que atravesar el cinturón entero de asteroides. Nos chocamos con algún que otro cometa, no pasa nada. El camino está lleno de pedrolos gigantes incandescentes. El equivalente en la Tierra oí que los llamaban algo así como “gilipollas”, que no sé lo que son pero muy bien no suena. Y ahora, conforme salimos de del laberinto de piedras heladas en llamas, tenemos que ir directamente a…

Pues eso, ¿a donde?

Como ya he dicho Caroline y yo trazamos la ruta, pero todos sabemos que el espacio es… impredecible. Como las tormentas en verano, sí. Sé que lo estabas pensando. Y con la mochila cargada de ilusiones, sueños y algún que otro drama entonces vi una cosa que no esperaba ver esta noche. En esta galaxia. En este año terrestre.

Ese algo era la Brecha. La Brecha Ancestral Iluminada.

Seguro que más de uno ha pensado en el Paraíso o en Dios en este momento. Porque, ¿qué puede significar una Brecha Ancestral Iluminada No Identificada (una BAINI) en mitad del cosmos? Pues yo no lo sabía pero pacté con Caroline que había que trazar la nueva ruta bajo cualquier concepto. Y si la nueva ruta tenía este momento tan legendario…¡Era momento de entrar en la BAINI!

¿Qué?

¡Ah…! Claro, que queréis que os cuente qué pasó. Sí, claro, es que veréis, hoy es Navidad (la 1º de las Reales Fiestas del Frío) y tengo que seguir repartiendo por otros lugares eso que ya recogí que era ilusión, sueños y algún que otro drama (no soy Santa Claus, lo juro).

Os lo sigo contando en breve en tiempo terrestre, ¿vale?

Las rutas están hechas para recorrerlas, con gilipollas o sin ellos, ¡yuhu!

No sé si he escrito bien eso de gilipollas, estoy aprendiendo, perdonadme.

¡Os voy contando!

Antes de entrar en la BAINI le eché una súper foto porque quiero ser Instagramer.
Caroline: el blog espacial

De cómo realizar el viaje del héroe

En la estela de opciones para visitar de la galaxia, se nos cruza un concepto dramatúrgico de los más usado a través de la historia del Comos: el viaje del héroe.

De más es visto que los grandes proyectos y las grandes personas nos hacen cambiar de valor nuestra existencia (si queremos y estamos preparados, claro). Todos emprendemos el viaje del héroe en determinados momentos para buscar en nuestro interior la razón de nuestra existencia.

No quiero ser una redicha cosmo-emocional pero yo, en mi ego, creía haber hecho esta ruta ya. Sí. Es que todos tenemos ego. No es que lo sepa todo, eso no me lo creo (y espero no creérmelo nunca), el caso es que este concepto me hace de nuevo plantearme LA VERDAD.

Se me planteó la siguiente pregunta: ¿Puedo resolver ya los conflictos que antaño no podía resolver?

Pues mira…más o menos. Pero no. Hay algunos que sí. Pero el fondo de microondas  no puede engañar a nadie.

Y la verdad es que mi viaje del héroe apenas ha empezado. Los héroes no crecen en dos días. Bueno, en las pelis es que este viaje te lo muestran en dos horas. En el maravilloso mundo del teatro, también (o en menos, porque son unos máquinas). Pero en la vida, la realidad es que puede durar…¿eternamente? ¡Uf! Que hartura de palabra…

Mi pelea con este concepto parará en algún momento, espero. Porque si no el concepto me habrá aplastado y…y bueno, mi viaje del héroe no habrá llegado a ese punto culminante en el que la vuelta a casa (Planeta Natal) llena de dicha, madurez y valores, no se dará.

Y yo soy lo que soy, en un camino hacia la verdad y la adaptabilidad.

Porque de todas las opciones que tengo, he escogido esa para ser feliz.

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Hoy he puesto la letra de mi ordenador galáctico del futuro más grande, y no es que sea más vieja, es que necesito leerme mejor.